Viernes semana segunda Tiempo Ordinario (19 enero 2018)

De Corazón a corazón: 1Sam 24,3-21 (David no quiere matar a Saúl); Mc 3,13-19 ("Llamó a los que quiso… para que estuvieran con él… y para enviarlos a evangelizar")

Contemplación, vivencia, misión: En el evangelio siempre se pueden entrever los latidos del Corazón de Cristo, que mira con amor y llama por amor, para entablar una amistad con él y dedicarse con él a llevar a efecto los designios del Padre sobre toda la humanidad. Entrando en esta “onda” de su amor, no hay lugar para las envidias ni para las revanchas. El amor llena el corazón y no deja sitio para tonterías. “Todos somos pecadores y por eso al principio de la misa pedimos perdón. Es el acto penitencial… es la invitación a confesarse pecadores ante Dios y ante la comunidad, ante los hermanos, con humildad y sinceridad” (Papa Francisco, 20 diciembre 2017). La unidad de la comunidad se construye en un corazón penitente y unificado.

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: Cuando se reciben las palabras de Jesús en el corazón (como María: Lc 2,51), se camina "hacia la unión plena y visible" entre todos los cristianos (Juan Pablo II, UUS 99).

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