Sábado semana quinta Tiempo Ordinario (10 febrero 2018)

De Corazón a corazón: 1Re 12,26-32; 13,33-34 (Jeroboam establece los templos idolátricos de Betel y Dan) Mc 8,1-10 (“Siento compasión de esta muchedumbre”)

Contemplación, vivencia, misión: Los latidos del Corazón de Jesús, compadeciéndose ante las muchedumbres, continúan en toda la historia. El corazón humano sigue fabricándose muchos ídolos. Los males que se derivan de ahí son de todo tipo, originando tragedias en otras vidas humanas y en otros pueblos. El Corazón de Cristo expresa, con amor apasionado de ser humano, el mismo amor eterno de Dios. Para anunciar este mensaje del Reino, que se identifica con el mismo Jesús, se necesita vivir el estilo de vida de los Apóstoles, “de dos en dos”, como expresión del amor del Señor y continuación de su misma misión.

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: El Señor nos “salva”, poniendo sus manos en las nuestras y también su corazón en el nuestro, su “mirada” misericordiosa en nuestra “nada”, como en María (fr. Lc 1,48). “Es una verdad que se puede profundizar releyendo el Magnificat en perspectiva eucarística” (Ecclesia de Eucharistia, n.58)

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