Jueves después de Ceniza (15 febrero 2018)

De Corazón a corazón: Deut 30,15-20 ("Los mandamientos del Señor… escoge la vida para que vivas"); Lc 9,22-25 ("El Hijo del hombre debe sufrir… Si alguno quiere venir en pos de mí… tome su cruz cada día y sígame")

Contemplación, vivencia, misión: Los "mandamientos" son un signo de que Dios es mendigo de nuestro amor. Vivir es amar, porque Dios es Amor que nos hace partícipes de su misma vida. "Sufrimiento", "sacrificio" y "cruz" son la sombra que hace resaltar la "luz" y el "gozo" de seguir a Cristo para compartir su misma vida. Los dos caminos o los dos árboles indican los dos modos posibles de vivir: la apertura al amor y el encerrarse en el propio egoísmo. Jesús nos llevó a todos en su Corazón, cuando estuvo en Nazaret, en el desierto y camino de la Cruz.

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: A María le anunciaron que correría la misma suerte de Jesús, participando en la misma "espada" de dolor. Ante la Palabra de Dios, que es el mismo Jesús, "quedan al descubierto los pensamientos de muchos corazones" (Lc 2,35). "En la Eucaristía, la Iglesia se une plenamente a Cristo y a su sacrificio, haciendo suyo el espíritu de María ” (Ecclesia de Eucharistia, n.58)

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