Miércoles semana primera Cuaresma (21 febrero 2018)

De Corazón a corazón: Jon 3,1-10 ("Vete a Nínive… proclama el mensaje… Los ninivitas creyeron en Dios") ; Lc 11,29-32 ("No se les dará otra señal que la de Jonás")

Contemplación, vivencia, misión: ¿Qué mejor señal de la presencia amorosa de Dios en la historia, que su Hijo crucificado y resucitado? Nuestra historia ha recuperado su orientación y su sentido definitivo. Creer es "abrirse" y entrar en comunión con Jesús, adherirse a su persona y mensaje, conocerle amando, participar con él de la vida divina. Toda persona es recuperable y todo situación humana puede cambiar. A luz del crucificado, ya resucitado, los acontecimientos no son irreversibles. Basta con sembrar amor para recoger amor.

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: La fe de María (cfr. Lc 1,45) consiste en conocer amando y en adherirse de corazón a los planes de Dios, sin sobreponer los propios baremos a su misericordia. Ella nos ayuda a sintonizar con Cristo Eucaristía: Nos ha amado y sigue amándonos, dándose él y llevándonos en su Corazón.

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