Martes semana cuarta Cuaresma (13 marzo 2018)

De Corazón a corazón: Ez 47,1-9.12 ("Donde penetra esta agua lo sanea todo… Esta agua viene del santuario"); Jn 5,1-16 ("¿Quieres curarte?… No tengo nadie… Levántate")

Contemplación, vivencia, misión: Nuestro bautismo es un proceso continuo de recibir y beber el "agua viva" prometida por Jesús, como participación en su misma vida divina. La cercanía de Jesús a cada ser humano es peculiar e inédita; todos y cada uno formamos parte de su misma historia. Nos lleva en su corazón y nos quiere sanar, pero quiere nuestra colaboración. Lo primero es reconocer nuestra realidad quebradiza y luego, siguiendo su invitación, intentar dar un paso, un detalle, aquí y ahora, por el camino del amor. “Sin corazón no hay amor y la fe corre el riesgo de convertirse en una bonita fábula de otros tiempos” (Papa Francisco, SMªM, 28.1.18).

*De camino hacia la Pascua con la Madre de Jesús: El agua de las vasijas en las bodas de Caná se convirtió en un vino nuevo, abundante y sorprendente. Para el milagro fue necesario que "alguien" (la Madre de Jesús) captara la necesidad, la presentara al Señor e invitara a los demás a colaborar escuchando su palabra.

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