Jueves semana cuarta Cuaresma (15 marzo 2018)

De Corazón a corazón: Ex 32,7-14 ("Se han hecho un becerro fundido y se han prostrado ante él"); Jn 5,31-47 ("El Padre, que me ha enviado, da testimonio de mí… No queréis venir a mí para tener vida… No tenéis en vosotros el amor de Dios")

Contemplación, vivencia, misión: Construimos "becerros" de oropel o de chatarra, cuando anteponemos algo o alguien al amor de Cristo. La acusación más seria que hizo el Señor es: "No queréis venir a mí para tener vida… No tenéis en vosotros el amor de Dios". El "ateísmo" verdadero consiste en no dar a Dios el corazón y en hacer de los hermanos una cosa útil y, cuando ya no interesa, desechable. Vivir en Cristo da sentido a la vida personal y comunitaria. “El amor se enfría también en nuestras comunidades … las señales más evidentes de esta falta de amor son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero” (Mensaje Cuaresma 2018).

*De camino hacia la Pascua con la Madre de Jesús: María aceptó a su Hijo Jesús tal como era en el proyecto del Padre, como oblación pascual (cfr. Lc 2,49). Por esto vivió de sorpresa en sorpresa, con una fe esperanzada y transformada en amor de donación total.

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