Viernes semana cuarta Cuaresma (16 marzo 2018)

De Corazón a corazón: Sab 2,1.12-22 ("Tendamos lazos al justo… condenémosle a una muerte afrentosa"); Jn 7,1-2.10.25–30 ("Yo le conozco (al Padre) porque vengo de él y es él quien me ha enviado")

Contemplación, vivencia, misión: Es un dato curioso en la historia de todos los pueblos: si alguien (un "justo") quiere hacer de su vida sólo donación sin ruidos, queda ridiculizado y puede ser "crucificado". Si Jesús hubiera nacido en otro pueblo, le hubiera ocurrido lo mismo. Es la "suerte" de Jesús, que él quiere compartir con "los suyos" hasta "el final" (Jn 13,1). Pero los “falsos profetas” siguen acechando: “Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás” (Menaje Cuaresma 2018).

*De camino hacia la Pascua con la Madre de Jesús: María recordó siempre la profecía de Simeón sobre la "espada" (Lc 2,35). La razón de su existir era sólo la de "compartir" la misma suerte de su Hijo. Es "la mujer" (Jn 19,26), la madre "consorte", virgen fiel y fecunda, que comparte el "dolor" y el "gozo" (Jn 16,21) de Jesús y de "los suyos".

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