Jueves semana segunda de Pascua (12 abril 2018)

De Corazón a corazón: Hech 5,27-33 "Nosotros somos testigos y también el Espíritu Santo que ha dado Dios a quienes le obedecen"); Jn 3,31-36 ("Da el Espíritu sin medida… El que cree en el Hijo tiene vida eterna")

Contemplación, vivencia, misión: Sólo existe un "presente", el de Dios Amor, que no pasa nunca. Nuestro tiempo "presente" (el único que tenemos) es un ensayo para entrar en el "presente" definitivo de Dios. Creer en Jesús, es adherirse personalmente a Él, conocerle amando, vivir en Él, aquí y ahora. Esta fe, que Dios siembra de algún modo en todos los corazones, es la que lleva a la "vida eterna". El mismo Espíritu que ungió y envió a Jesús, sigue actuando en los apóstoles y en los que escuchan el mensaje evangélico.

* Como la Madre de Jesús, dejarse sorprender y hacer de la vida un “sí”: El mismo Espíritu Santo que formó a Jesús en el seno de María, es quien alienta en todos los corazones (sin excepción) la búsqueda auténtica de la verdad y del bien, que siempre conduce al encuentro con Cristo. Faltan testigos que hayan hecho de la vida un “sí” como la Madre de Jesús. "Quiero que María corone estas reflexiones, porque ella vivió como nadie las bienaventuranzas de Jesús” (Papa Francisco, Gaudete et Exsultate, n.176).

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