Sábado semana segunda de Pascua (14 abril 2018)

De Corazón a corazón: Hech 6,1-7 ("Nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra"); Jn 6,16-21 ("Soy yo, no temáis")

Contemplación, vivencia, misión: Si Cristo ha resucitado, es para acompañarnos compartiendo nuestro mismo caminar. Cada discípulo de Cristo es una historia de su presencia como resucitado. Cuando uno cree en él y le ama de verdad, no ve fantasmas, sino huellas de su presencia. Si el apóstol se dedica a amarle y hacerle amar, entonces "experimenta la presencia de Cristo que lo acompaña en todo momento de su vida" (San Juan Pablo II, RMi 88).

* Como la Madre de Jesús, dejarse sorprender y hacer de la vida un “sí”: Jesús Resucitado, que nos acompaña, ha glorificado a su Madre y nuestra (en su Asunción) para que también nos acompañe. La "presencia" de María nos ayuda a hacer de la vida un “sí” en sintonía con el suyo. “Es la santa entre los santos, la más bendita, la que nos enseña el camino de la santidad y nos acompaña” (Papa Francisco, Gaudete et Exsultate, n.176).

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