Lunes tercera semana de Pascua (16 abril 2018)

De Corazón a corazón: Hech 6,8-15 (Esteban ante el Sanedrín: “Vieron su rostro como el de un ángel”); Jn 6,22-29 (“La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado”)

Contemplación, vivencia, misión: La fe, además de la aceptación del mensaje de Jesús, es un conocimiento vivencial de su persona. El diácono Estaban era exponente de aquella comunidad eclesial donde todos eran “un solo corazón y una sola alma” (Hech 4,32), fruto de una fe vivida. Así podían ser “testigos” y “enviados” auténticos para anunciar “con audacia” a Cristo Resucitado, invitando a creer en él. Quien ama a todos como Jesús no tiene miedos enfermizos. Quien habla en sintonía con el Corazón de Cristo, está movido por su Espíritu de amor.

* Como la Madre de Jesús, dejarse sorprender y hacer de la vida un “sí”: María es discípula, Maestra, Madre, Medianera, Modelo de fe vivida. “Durante muchos años, permaneció en intimidad con el misterio de su Hijo, y avanzaba en su itinerario de fe… María que con José vivía en la casa de Nazaret” (San Juan Pablo II, Redemptoris Mater 17).

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