Miércoles semana tercera de Pascua (18 abril 2018)

De Corazón a corazón: Hech 8,1-8 ("Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Buena Nueva de la Palabra"); Jn 6,35-40 ("El que venga a mí no lo echaré fuera… lo resucitaré")

Contemplación, vivencia, misión: La "Verdad", que es el mismo Jesús en persona, se expande más allá de las fronteras de nuestra fe. El Señor se sirve de nuestras dificultades y "exilios". "La Palabra de Dios no está encadenada" (2Tim 2,9). La seguridad de la esperanza en Cristo Resucitado da sentido a la vida y hace fecundas nuestras cruces. Los retazos de vida de la comunidad eclesial primitiva siguen repercutiendo en la historia, como una herencia de gracia. El perdón pedido por Esteban ha marcado la historia martirial y dolorosa de la Iglesia, para hacerla más fecunda espiritual y apostólicamente.

* Como la Madre de Jesús, dejarse sorprender y hacer de la vida un “sí”: En nuestro itinerario de encuentro con Cristo, está siempre Ella. “María, que supo descubrir la novedad que Jesús traía, cantaba: «Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador» (Lc 1,47)” (Papa Francisco, Gaudete et Exsultate, n.124)

Anuncios

Los comentarios están cerrados.