San Matías Apóstol (lunes 14 mayo 2018)

De Corazón a corazón: Hech 1,15-26 (“Testigo con nosotros de la resurrección… agregado al número de los Doce”); Jn 15,9-17 (“Permaneced en mi amor…vosotros sois mis amigos… yo os he elegido”)

Contemplación, vivencia, misión: Todos participamos de algún modo en la “vocación apostólica”, como seguidores, amigos y testigos de Cristo. La fiesta de un apóstol (como San Matías), elegido en el Cenáculo en la presencia de María, nos recuerda nuestra vocación “apostólica”, y especialmente la vocación de quienes son sucesores de los Apóstoles. La vocación es un don del Señor para el bien de toda la Iglesia y de toda la humanidad; no hay lugar para el egocentrismo. “Nos convoca a compartir la vida de los más necesitados, la vida que llevaron los Apóstoles, y en definitiva a configurarnos con Jesús, que «siendo rico se hizo pobre» (2Cor 8,9)” (Papa Francisco, Gaudete et exsultate, n.70).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Las tempestades y las penas son providenciales y se pueden cambiar en “gozo pascual” de donación, con la ayuda de María. Ella "os será muy verdadera Madre en todas vuestras necesidades" (San Juan de Ávila, Audi Filia, cap.59). "Cualquiera que a ella llamare, por ella le oirá Dios" (Sermón 62).

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