Miércoles semana séptima Tiempo Ordinario  (23 mayo 2018)

De Corazón a corazón: Sant 4,13-17 (“No sabéis qué acaecerá mañana… Decid: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”); Mc 9,38-40 (“El que no está contra vosotros, está por vosotros”)

Contemplación, vivencia, misión: No somos amos de la historia ni señores feudales de los cargos que nos han encomendado. Pero los caprichos de una lamentable autorreferencia se van repitiendo y originan sufrimiento y desconcierto. Se necesita aprender a construir en la armonía de la comunión, aprovechando todo lo bueno de una herencia que se recibe y se va construyendo entre todos. Los cristianos no tenemos enemigos ni empresas que nos hacen competencia. Jesús “murió por todos para que los que viven no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por todos” (2Cor 5,15). Toda destello de verdad en los corazones y en la sociedad, es una búsqueda de Jesús.

*Dejarse sorprender para  hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: María y José se afanaron en una búsqueda “angustiosa” cuando Jesús se perdió en el templo; sufrir por Jesús nunca hace fecunda la vida. «Seguramente, los acontecimientos decisivos de la historia del mundo fueron esencialmente influenciados por almas sobre las cuales nada dicen los libros de historia» (Gaudete et exsultate, n.8, cita a Sta. Teresa Benedica de la Cruz).)

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