Viernes semana séptima Tiempo Ordinario (25 mayo 2018)

De Corazón a corazón: Sant 5,9-12 ("Proclamamos felices a los que sufrieron con paciencia"); Mc 10,1-12 ("Lo que Dios unió, no lo separe el hombre")

Contemplación, vivencia, misión: La "paciencia" indica siempre una actitud de abrir el corazón para "esperar" a Cristo, que viene a nuestro encuentro por medio de hermanos y acontecimientos. Pueden ser incluso los que "no saben lo que hacen" (Lc 23,34). La paz nace en el corazón cuando todo se afronta como "copa" preparada por el Padre. Nos toca caminar juntos como peregrinos. La vida matrimonial no se convierte en divorcio declarado o solapado, cuando cada uno busca sinceramente servir al Señor en los demás. La fecundidad es fruto de la verdadera donación. En las pequeñas comunidades y especialmente en las familias, cuando reina el amor, Cristo está "en medio" (Mt 18,20). “Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo” (Gaudete et exsultate, n.7).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: La familia que reza unida, como en el Cenáculo con María (cfr. Hech 1,14), permanece unida en la aventura de la vida. “Basta musitar una y otra vez: «Dios te salve, María…»” (Gaudete ex exsultate, n.177).

Anuncios

Los comentarios están cerrados.