Viernes semana octava Tiempo Ordinario (1 junio 2018, S. Justino)

De Corazón a corazón: 1Pe 4,7-13 (“El amor cubre todos los pecados… Dios sea glorificado en todo por Jesucristo”); Mc 11,11-25 (“Mi casa… de oración para todas las gentes”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida humana es expresión de Dios (su “gloria”) cuando es vida donada por amor. Es el único “sacrificio” que Dios quiere, unido a la oblación de Jesús al Padre. El mundo está llamado a ser la “casa” de Dios, donde una familia de hermanos se realiza y construye la historia amando. Los templos sirven como ayuda para hacer realidad este plan salvífico y universal de Dios en Cristo, que nos ha dado el mandato nuevo del amor. “Es muchas veces la santidad «de la puerta de al lado», de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, «la clase media de la santidad»” (Gaudete et exsultate, n.7).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: La actitud “relacional” con Dios se llama “oración”, que es fuente y expresión de la actitud “relacional” con los hermanos en la “caridad fraterna". “La plenitud de los tiempos, de la que habla san Pablo en la Carta a los Gálatas (cfr. 4, 4), se realizó en el momento del «sí» de María, de su adhesión plena a la voluntad de Dios: «He aquí la esclava del Señor» (Lc 1, 38).(Benedicto XVI, 23.5.2012)

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