SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, año B (viernes 8 junio)

De Corazón a corazón: Os 11,1.3-4.8-9 (“Los atraía con lazos de amor”); Ef 3,8-12.14-19 (“El amor de Cristo excede a todo conocimiento”); Jn 19,31-37 (“Un soldado le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua”).

Contemplación Vivencia Misión: Cuando Jesús habló de su Corazón “manso y humilde” (Mt 11,29), anticipó ese resumen de su vida que es el momento en que abrieron su costado con una lanza y del que salió “sangre y agua” (Jn 19,34). Su vida fue siempre “donada” (“sangre”), para comunicarnos una vida nueva, su misma vida divina (“agua”). Así nos ama Dios, dándose él, con “lazos de amor” (Os 11,4) y corazón materno. Nuestra sed de verdad y de bien, sed de Dios, sólo se puede saciar en esa fuente de amor, que “supera todo conocimiento” (Ef 3,19). “A veces el cántaro se convierte en una pesada cruz, pero fue precisamente en la cruz donde, traspasado, el Señor se nos entregó como fuente de agua viva. ¡No nos dejemos robar la esperanza!” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.86)

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: El compromiso de vivir en sintonía con los latidos del Corazón de Jesús se inspira en su oración sacerdotal: “Padre… los que tú me has dado… son mi expresión (mi gloria)… yo me inmolo por ellos para que sean santos… que sean uno como nosotros… les amas como a mí… yo estoy en ellos” (Jn 17,10-28). Son palabras vivas que siguen encontrando eco en el corazón de su Madre y en el nuestro.

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