Corazón Inmaculado de María (sábado 9 junio 2018)

De Corazón a corazón: Is 61,9-11 (“Se alegra mi alma en mi Dios”); Lc 2,41-52 (“Su madre conservaba cuidadosamente todas estas cosas en su corazón”)

Contemplación, vivencia, misión: María, “asociada” a la misma suerte de Jesús, encuentra su gozo en la sintonía con él. En su Corazón resonaron todas las palabras de Jesús (especialmente las de la cruz), así como los balbuceos de la Iglesia, con las emociones de su Corazón materno al oír las palabras de la consagración eucarística y también nuestro “fiat”. El encargo recibido por Jesús (“he aquí a tu hijo”) está en este contexto: cada creyente es Jesús, cada uno según la gracia recibida. La “predilecciones” de María hacia el “discípulo amado” y hacia cada “Jesús viviente”, están en la “comunión” de Dios Amor: se ama a todos por “igual” y a todos con predilección especial, especialmente a los hijos más débiles o más necesitados.

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Medita en su Corazón todo el misterio de Cristo, en el que todos estamos insertados como hijos en el Hijo. “En el corazón de esta Madre no hay más que amor y misericordia” (Santo Cura de Ars). “Ella es la del corazón abierto por la espada, que comprende todas las penas. Como madre de todos, es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.286)

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