Miércoles semana 10ª Tiempo Ordinario (13 junio, S. Antonio)

De Corazón a corazón: 1Re 18,20-39 (“Si el Señor es Dios, seguidle”); Mt 5,17-19 (“No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”)

Contemplación, vivencia, misión: La gran sorpresa de los santos fue la de encontrarse con culturas maravillosas que, con su belleza y poesía, ya eran vehículo y preparación para recibir a Jesús. Pero, a veces, somos nosotros los que preferimos un Jesús según las propias preferencias “idolátricas”. A Jesús, la Palabra personal del Padre, pronunciada en el amor del Espíritu Santo, se le recibe tal como es, dejándose sorprender por su misterio de amor. De otro modo, no sería Dios, sino una caricatura. El sermón de la Montaña lleva a su madurez, purificándolas, a todas las “semillas del Verbo”. “Pregúntale siempre al Espíritu qué espera Jesús de ti en cada momento de tu existencia y en cada opción que debas tomar, para discernir el lugar que eso ocupa en tu propia misión” (Gaudete et Exsultate, n.23)

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Mirar el mundo con los ojos de Jesús, equivale a contemplar la belleza del sol, de las estrellas, de las flores y de los pájaros (y, sobre todo, la bondad de cada hermano), como mensajeros de Dios Amor. De todo se puede hacer un “Magníficat” de alabanza y agradecimiento.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.