Martes semana 11ª Tiempo Ordinario (19 junio 2018)

De Corazón a corazón: 1Re 21,17-29 (castigo de Acab); Mt 5,43-48 (“Amad… sed perfectos – misericordiosos – como vuestro Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: La luz del sol que nos ilumina es mensaje del amor de Dios; es “suya”, como lo es el aire que respiramos y el presente histórico que vivimos. Nuestra arcilla es quebradiza. El amor de Dios sólo espera un pequeño gesto de verdadero arrepentimiento para remodelarnos de nuevo. Cada persona es recuperable porque es una historia de un amor eterno. La perfección humana consiste en ser reflejo de este amor y misericordia divina para con todos los hermanos, especialmente los más pequeños. Las “bienaventuranzas” se engloban entre dos afirmaciones: “Bienaventurados los pobres”, “amad… como vuestro Padre”. Es el resumen de la vida de Jesús. “El desafío es vivir la propia entrega de tal manera que los esfuerzos tengan un sentido evangélico y nos identifiquen más y más con Jesucristo” (Gaudete et exsultate, n.28)

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: La verdadera “conversión” consiste en “abrirse” con un “sí” a este proyecto de Dios sobre cada persona. Dios Amor, que hace salir “su” sol sobre cada uno, nos dice también por medio de Cristo: “mis hermanos”, “mis ovejas”, “a mí me lo hicisteis”, “he aquí a tu Madre” (discípula y maestra).

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