Jueves semana 11ª Tiempo Ordinario (21 junio 2018, S. Luís)

De Corazón a corazón: Ecli (Sir) 48,1-14 (Elías: “Su palabra abrasaba como antorcha”); Mt 6,7-15 (“Vuestro Padre sabe lo que necesitáis… Padre nuestro”)

Contemplación, vivencia, misión: La historia de la humanidad está amasada de presencia de Dios que habla al corazón, también por medio de nuestros hermanos y de los acontecimientos. Para relacionarse con Dios, basta con abrir el corazón dejando entrar en él su mirada de Padre; entonces es posible devolverle el reflejo de su mirada. Pero esto sólo es posible si Jesús, la Palabra personal de Dios, vive en nosotros. Orar es alegrarse filialmente de su presencia. Desde los inicios del cristianismo, la comunidad cristiana ha orado prestando su voz y su corazón a Cristo resucitado presente. “La oración es preciosa si alimenta una entrega cotidiana de amor” (Gaudete et exsultate,n.104).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: La oración del “Padre nuestro” construye la historia personal y comunitaria, moldeada según el mandato del amor. Desde el seno de María, Jesús se ofrecía al Padre con la actitud filial resumida en esta oración, que es suya y nuestra (cfr. Heb 10,5-7).

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