Sábado semana 11ª Tiempo Ordinario (23 junio 2018)

De Corazón a corazón: 2Cro 24,17-25 (“El Señor les envió profetas… pero no les prestaron oídos”); Mt 6,24-34 (“Mirad las aves… los lirios… Ya sabe vuestro Padre celestial… buscad primero su reino y su justicia”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios sigue hablando al corazón de cada persona y de cada pueblo. Para captar su mensaje de amor eterno y providente, bastaría con “mirar” las flores con un corazón unificado. Nuestros deseos y nuestra escala de valores nos definen como auténticos o como falsos. La historia no se descifra, sino es a la luz del amor, recibido y donado, por Cristo, con él y en él, que es la Palabra definitiva del Padre. “La palabra «feliz» o «bienaventurado», pasa a ser sinónimo de «santo», porque expresa que la persona que es fiel a Dios y vive su Palabra alcanza, en la entrega de sí, la verdadera dicha” (Gaudete et exsultate,n.64).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: La Palabra de Dios se convierte en especulación estéril, si no se escucha en sintonía con los latidos del Corazón de Cristo Resucitado, presente en la Eucaristía, hecho pan partido “para la vida del mundo”. María era portadora de la Palabra, “pan de vida” que nos hace felices en la donación a los demás.

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