Sábado semana 13ª Tiempo Ordinario (7 julio 2018)

De Corazón a corazón: Am 9,11-15 (“Yo reconstruiré el resto de mi Pueblo… los plantaré en su tierra”); Mt 9,14-17 (“Cuando se les arrebate el esposo, entonces ayunarán”)

Contemplación, vivencia, misión: El Señor está siempre dispuesto al perdón. Sus palabras son siempre actuales: “mi Pueblo”. Como cuando Jesús decía: “mi Iglesia”, “mis ovejas”, “mis hermanos”, “mi viña”… El sentido de “desposorio” cruza toda la historia de salvación. Ningún texto de la Escritura tiene sentido al margen de los latidos del Corazón de Cristo, Esposo y Amigo, que convive y comparte nuestro existir. “Si no advertimos nuestra realidad concreta y limitada, tampoco podremos ver los pasos reales y posibles que el Señor nos pide en cada momento, después de habernos capacitado y cautivado con su don. La gracia actúa históricamente y, de ordinario, nos toma y transforma de una forma progresiva” (Gaudete et exsultate, n.50).

*Dejarse sorprender y hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: El evangelio sigue aconteciendo en nuestra vida. Jesús , como “consorte” (que comparte la misma “suerte”), vive con nosotros las circunstancias de nuestro día a día, porque son su misma vida. María en las bodas de Caná invita escuchar a Cristo para “compartir” esponsalmente la vida con Él.

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