Jueves semana 14ª Tiempo Ordinario (12 julio 2018)

De Corazón a corazón: Os 11,1-4.8-9 (“De Egipto llamé a mi hijo… se enciende toda mi ternura”); Mt 10,7-15 (“Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratuitamente”)

Contemplación, vivencia, misión: La gran “sorpresa” de todos los días, si nos queda todavía el sentido de la “admiración”, consiste en constatar que “todo es gracia” (S. Agustín). Así lo vivieron los santos, como Sta. Teresita o S. Ignacio. Todo nos habla de un amor de “gratuidad”. Dios nos ama porque él es bueno, sin esperar a que nosotros seamos buenos, pero ayudándonos a que lo seamos. La “gratuidad” forma parte esencial del mensaje de Jesús. Uno aprende a darse (no sólo a dar cosas) cuando se descubre amado por Jesús con un amor de  totalidad. “Jesús explicó con toda sencillez qué es ser santos, y lo hizo cuando nos dejó las bienaventuranzas. Son como el carnet de identidad del cristiano… En ellas se dibuja el rostro del Maestro, que estamos llamados a transparentar en lo cotidiano de nuestras vidas” (Gaudete et exsultate, n.63).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Dios hace salir “su sol”, como signo de su amor para todos. La vida es hermosa y merece ser vivida con gozo, cuando se hace donación a los demás con la misma gratuidad aprendida de Dios Amor. Así lo canta y realiza María en su “Magníficat”.

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