Viernes semana 14ª Tiempo Ordinario (13 julio 2018)

De Corazón a corazón: Os 14,2-10 (“Vuelve, Israel, al Señor… Los amaré generosamente”); Mt 10,16-23 (“Os entregarán… por mi causa… El Espíritu de mi Padre hablará en vosotros”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida es un entramado de sorpresas, no siempre agradables. La mejor sorpresa es la de encontrarse con algún signo sencillo (¡y hay tantos!) de la presencia y amor de Señor. Si el corazón se abre a él (conversión significa abrirse a su amor), entonces se descubre que todo es “mensaje” suyo para nosotros y para todos. “Volvamos a escuchar a Jesús, con todo el amor y el respeto que merece el Maestro. Permitámosle que nos golpee con sus palabras, que nos desafíe, que nos interpele a un cambio real de vida” (Gaudete et exsultate, n.66).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Sólo guiados por el Espíritu de amor sabremos vivir las sorpresas sin transformarlas en sustos y fantasmas. María nos enseña a ser portadores de la gran sorpresa: Jesús.

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