Nuestra Señora del Carmen (lunes 16 julio 2018)

De Corazón, a corazón: Zac 2,14-17 (“Alégrate, Hija de Sión, vengo a morar en ti”); Lc 2,15-19 (llegada de los pastores a Belén, María “meditaba en su corazón”)

Contemplación, vivencia, misión: Las “montañas” han sido siempre una invitación para emprender una “subida”. Venimos de Dios (nos ha creado por amor y sin nuestra cooperación) y volvemos a Dios (caminando o subiendo con responsabilidad y “cantando” con “alegría”). Al menos desde el siglo XII, había eremitas en el monte Carmelo, que vivían este camino orando con María, la Madre de Jesús. La historia posterior es una historia de gracia para toda la Iglesia. María nos indica su presencia activa y materna por medio de todos los detalles de nuestra vida ordinaria de Nazaret (el “escapulario” era una parte del vestido de los campesinos).

*Dejarse sorprender y hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: En el Corazón de María resuenan todavía todas las palabras evangélicas, para hacerlas realidad en nuestra vida. Los “pastores”, que encuentran a Jesús con María, ahora somos nosotros.

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