Martes semana 15ª Tiempo Ordinario (17 julio 2018)

De Corazón a corazón: Is 7,1-9 (“Ha dicho el Señor… si no os afirmáis en mí, no seréis firmes”); Mt 11,20-24 (“Cafarnaún… Si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy”)

Contemplación, vivencia, misión: Tenemos la manía de construir castillos de naipes o de arena. Lo de “Sodoma” se repite con frecuencia. Nos falta el punto de apoyo y de referencia, para descifrar el sentido de la vida: quién somos, de dónde venimos, a dónde vamos. Cuando Jesús pasó haciendo el bien por aquellos lugares “turísticos” del lago de Galilea, los hombres vivían tan distraídos como nosotros. Ahora se hacen esfuerzos titánicos para encontrar detalles arqueológicos de lo poco que ha quedado. Pero Él ha dejado huellas imborrables en la historia, que no sabemos leer. La gran pena de Jesús, expresada en compasión de Buen Pastor, consistía en constatar que no querían abrirse a los nuevos planes de Dios Amor. “La persona que ve las cosas como son realmente, se deja traspasar por el dolor y llora en su corazón, es capaz de tocar las profundidades de la vida y de ser auténticamente feliz” (Gaudete et exsultate, n.76).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: El Señor nos lleva a todos en su Corazón y nos acompaña para que dejemos en la vida huellas imborrables de su amor. María de Nazaret es la Virgen de nuestra vida ordinaria, que se transforma en vida trascedente.

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