Jueves semana 15ª Tiempo Ordinario (19 julio 2018)

De Corazón a corazón: Is 26,7-9.12.16-19 (“Con toda mi alma te anhelo”); Mt 11,28-30 (“Venid a mí todos… Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”)

Contemplación, vivencia, misión: Los santos se dejaron sorprender por la invitación de Cristo y se enrolaron en un “itinerario” comprometido de apertura del corazón hacia el Amor. El ser humano se puede definir por su deseo: dime lo que deseas y te diré quién eres. El deseo imborrable que Dios ha sembrado en el corazón es de apertura hacia Él, que es infinita Verdad, Amor y Belleza. Pero hay que disipar nieblas y enredos que nos arruinan. Jesús llama a todos a abrir el corazón en sintonía con el suyo. Para él no hay estropajos, sino personas recuperables. “Reaccionar con humilde mansedumbre, esto es santidad” (Gaudete et exsultate, n.74).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: La “mansedumbre” de Jesús es la de asumir las circunstancias en el contexto de la Providencia del Padre. Su “humildad” es la de reconocer las propias limitaciones humanas y poner al servicio de los demás los dones recibidos. Así lo cantó proféticamente María en su “Magníficat”, mientras llevaba a Jesús en su seno.

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