Sábado semana 18ª Tiempo Ordinario (11 agosto, Sta. Clara)

De Corazón a corazón: Hab 1,12-2,4 (“Mi Dios… mi Roca… ver lo que él me dice”); Mt 17,14-20 (“Si tenéis fe como un grano de mostaza”…)

Contemplación, vivencia, misión: La fe es conocimiento de Cristo, aceptado y vivido personalmente. Se acepta su mensaje y especialmente su persona con actitud de adhesión, seguimiento e imitación. La vida ordinaria queda entonces “divinizada”, por el hecho de participar de la misma vida de Cristo. Las cosas que hacemos no valen por lo que suenan, sino por su realidad profunda de hacerlas con amor, apoyados en “la “Roca” que es Dios Amor. Sólo Él no pasa. “El Señor nos dejó bien claro que la santidad no puede entenderse ni vivirse al margen de estas exigencias suyas, porque la misericordia es «el corazón palpitante del Evangelio»” (Gaudete et exsultate, n.97).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Todo pasa, menos el amor con que se hacen las cosas. María, en Caná, escuchó a Jesús hablar sobre su “hora” (Jn 2,4), que sería “la hora de pasar de este mundo al Padre” (Jn 13,1).

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