ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA (15 agosto 2018)

De Corazón a corazón: Ap 11,19-12,10 (“Una gran señal… Una mujer vestida de sol”); 1Co 15,20-27 (“Cristo resucitado… primicias… todos revivirán en Cristo”); Lc 1,39-56 “Bendita entre las mujeres… feliz la que ha creído”)

Contemplación, vivencia, misión: María Asunta es la prenda que Cristo nos da sobre nuestra futura resurrección. Lo que hizo en ella, como fruto de su muerte y resurrección, lo quiere hacer en nosotros con su ayuda materna. A ella ya la ha glorificado en cuerpo y alma, como “primicias” de todos los que viven en Cristo. Ella es el “icono” o figura de lo que debe ser la Iglesia, plenamente glorificada en Cristo, “mujer vestida de sol”. Quien cree en Cristo resucitado no tiene dificultad en admitir este regalo a su Madre y nuestra. Alegrarse por los dones que ella ha recibido de Dios, es señal de amor.

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Celebramos el triunfo de Cristo resucitado sobre el pecado y la muerte: María es Inmaculada y Asunta. Lo que ella ha recibido es porque Dios nos ama; y es también para nosotros. “Ella vive con Jesús completamente transfigurada, y todas las criaturas cantan su belleza” (Laudato sì, n.241)

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