Miércoles semana 2ª Tiempo Ordinario (22 agosto, Virgen Reina)

De Corazón a corazón: Ez 34,1-11 (“Yo mismo cuidaré de mi rebaño”); Mt 20,1-16 (“Id también vosotros a mi viña”)

Contemplación, vivencia, misión: Las palabras que usa el Señor son de gran afectividad, como hablando de algo muy “suyo”: “Mi viña”, “mis ovejas”, “mi rebaño”, “mis hermanos”, “mi iglesia (mi familia)”, “los que tú me has dado”… Por esto, es él mismo quien cuida de “los suyos”, a quienes ama con entrañable amor (Jn 13,1). La obra es suya. Todos somos colaboradores de su viña; no somos los amos. El Señor quiere “viñadores” y “pastores según su corazón” (Jer 3,15). “Dios siempre es novedad, que nos empuja a partir una y otra vez y a desplazarnos para ir más allá de lo conocido, hacia las periferias y las fronteras. Nos lleva allí donde está la humanidad más herida” (Gaudete et exsultate, n.135).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: María es “Pastora, no jornalera que buscase su propio interés, pues que amaba tanto a las ovejas, que, después de haber dado por la vida de ellas la vida de su amantísimo Hijo, diera de muy buena gana su vida propia, si necesidad de ella tuvieran” (S. Juan de Ávila, Sermón 70).

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