Domingo 23º Tiempo Ordinario, Año B (9 septiembre 2018)

De Corazón a corazón: Is 35,4-7 (“Decid a los pusilánimes: ¡Ánimo, no temáis!”); Sant 2,1-5 (“No mezcléis con favoritismos la fe de nuestro Señor Jesucristo glorificado”); Mc 7,31-37 (“Todo lo ha hecho bien, hasta a los sordos hace oír y a los mudos hablar”)

Contemplación, vivencia, misión: Un buen resumen de la vida de Jesús: “Todo lo ha hecho bien”. Parecido al que hará San Pedro: “Pasó haciendo el bien” (Hech 10,38). Es el Salvador profetizado en el A.T., que trae la verdadera salvación: “Dios salva al hombre por medio del hombre” (según los Santos Padres). No quiere hacer nada sin nuestra colaboración. “Desafiemos la costumbre, abramos bien los ojos y los oídos, y sobre todo el corazón, para dejarnos descolocar por lo que sucede a nuestro alrededor y por el grito de la Palabra viva y eficaz del Resucitado” (Gaudete et exsultate, n.137).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: La dignidad de cada cristiano está por encima de cargos y cualidades. Podemos “completar” a Jesús cada uno según la propia vocación y servicio (cfr. Col 1,24). Para Dios no hay distinción de personas. El “sí” sencillo de María en Nazaret es la pauta para colaborar con Cristo en la salvación de toda la humanidad.

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