Martes semana 23ª Tiempo Ordinario (11 septiembre 2018)

De Corazón a corazón: 1Cor 6,1-11 (“Habéis sido lavados…  justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de Dios”); Lc 6,12-19 (“Se pasó la noche en oración… llamó a sus discípulos… eligió doce… a los que llamó apóstoles… salía de él una fuerza que sanaba a todos”)

Contemplación, vivencia, misión: Nadie nos puede suplir en la meditación del evangelio. Las palabras de Jesús son recién salidas de su Corazón: ora al Padre por nosotros, elige, llama, sana… también hoy, aquí y ahora. En cada una de sus palabras y gestos ha dejado huella imborrable de su amor. “La comunidad que preserva los pequeños detalles del amor, donde los miembros se cuidan unos a otros y constituyen un espacio abierto y evangelizador, es lugar de la presencia del Resucitado que la va santificando según el proyecto del Padre” (Gaudete et exsultate, n.145)

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: ¿Para qué buscar soluciones al margen de Jesús que es “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6)? “Haced lo que élos diga”, nos dice María coo en Caná. Sólo él puede lavar, justificar, comunicarnos su misma vida divina, la vida nueva en el Espíritu. La realidad es completa cuando está él, “hijo de María” (Mc 6,3). Sin él, lo que llamamos “realidad” es apariencia engañosa.

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