Miércoles semana 23ª Tiempo Ordinario (12 septiembre, Nombre María)

De Corazón a corazón: 1Cor 7,25-31 (“Este mundo que contemplamos está para acabar”); Lc 6,20-26 (“Dichosos los pobres porque vuestro es el Reino de Dios”)

Contemplación, vivencia, misión: Es hermosa la creación cuando se contempla y se usa como quien administra dones de Dios para compartir con los hermanos. Sin la luz de Jesús resucitado, que ya comienza a transformar la creación y la humanidad entera, las cosas y la historia no tendrían sentido. Son “dichosos” quienes aman esos dones de Dios, para agradecerlos y compartirlos. La perspectiva de un mundo futuro totalmente renovado en Cristo Resucitado, alienta a asumir el compromiso de iniciar ya desde ahora esta renovación, mejorando el pequeño espacio y el poquito de tiempo que nos toca vivir en esta tierra, “de paso” hacia el “más allá”.

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Son los “pobres” quienes enriquecen a todos, porque no se centran en sí mismos. “La Madre de Jesús… antecede con su luz al Pueblo de Dios peregrinante como signo de esperanza y de consuelo hasta que llegue el día del Señor” (LG 68). Ella sabe dar y darse, haciendo honor a su nombre.

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