Miércoles semana 24ª Tiempo Ordinario (19 septiembre 2018)

De Corazón a corazón: 1Cor 12,31-13,13 (“Si no tengo caridad, nada soy… La caridad no acaba nunca”); Lc 7,31-35 (“Esta generación… se parece a los chiquillos”)

Contemplación, vivencia, misión: El “himno a la caridad” es como la expresión de la vida de Cristo (“inmolado”), que debe prolongarse en cada bautizado. La vida consiste en una “dinámica de amor” (“ordo amoris”, decía Sto. Tomás). La vida vale según “el peso del amor¨ (S. Agustín). “Ya sólo en amar es mi ejercicio” (S. Juan de la Cruz). Es el mensaje de Jesús, hecho visibilidad en cada discípulo suyo que no sea superficial: “Amad… como vuestro Padre… como yo os he amado”. El amor nos abre a todos los hermanos. “Es tal el bombardeo que nos seduce que, si estamos demasiado solos, fácilmente perdemos el sentido de la realidad, la claridad interior, y sucumbimos” (Gaudete et exsultate, n.140).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: El “sí” permanente de María impregnó la vida de Jesús en Nazaret: en la familia, en sus juegos, en su trabajo… Este “sí” no está condicionado a la moda del momento; por esto transforma todas las épocas, como reflejo del “sí” de Dios Amor.

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