Sábado semana 26ª Tiempo Ordinario (6 moctubre 2018)

De Corazón a corazón: Job 42,1-3.5-6.12-17 (“Te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos”); Lc 10,17-24 (“Sí, Padre, porque tal ha sido tu beneplácito")

Contemplación, vivencia, misión: Jesús acoge en su Corazón a los pequeños, enfermos, marginados, resquebrajados, sin distinción de color, religión y clase social. Su gozo consiste en poderlos presentar al Padre como un pedazo de sus entrañas. Estamos injertados en él por el bautismo. El Padre nos mira en él con el amor del Espíritu Santo. Pero hay que purificarse de todo lo que no suene a autenticidad y donación, para poderle “ver” caminando a nuestro lado, y también en cada hermano. “Para todo discípulo es indispensable estar con el Maestro, escucharle, aprender de él, siempre aprender. Si no escuchamos, todas nuestras palabras serán únicamente ruidos que no sirven para nada” (Gaudete et exsultate, n.150)

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Somos “elegidos” en Cristo por parte del Padre (Efes 1,4), somos “un pensamiento de Dios”. En esta elección desde la eternidad, está también María, su Madre y nuestra; somos miembros de una misma familia “cristiana”.

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