Jueves semana 27ª Tiempo Odinario (11 octubre 2018)

De Corazón a corazón: Gal 3,1-5 (“¿Quién os fascinó?”); Lc 11,5-13 (“Pedid y se os dará”)

Contemplación, vivencia, misión: Si Cristo no es el centro de la propia vida, la oración se convierte en una rutina o en un simple ejercicio psicológico de concentración. Jesús aconseja orar: buscando, llamando, confiando. Es la actitud filial de saberse limitado, pero amado por Dios. “Si Dios ha querido entrar en la historia, la oración está tejida de recuerdos. No solo del recuerdo de la Palabra revelada, sino también de la propia vida, de la vida de los demás, de lo que el Señor ha hecho en su Iglesia” (Gaudete et exsultate, n.153)

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Se aprende a orar “con la Madre de Jesús”, que es también la nuestra. Es el encargo recibido del Señor: “Mi Madre es quien escucha la Palabra de Dios y la cumple” (Lc 8,21). Oramos con ella (“Magníficat”) y oramos a ella (“Avemaría”), para meditar con ella la vida y mensaje de Jesús. En su Corazón está el "compendio de todo el evangelio".

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