GAUDETE ET EXSULTATE, gestos y afirmaciones de los Santos

Invitación general.  N.4: Los santos que ya han llegado a la presencia de Dios mantienen con nosotros lazos de amor y comunión. N.9: La santidad es el rostro más bello de la Iglesia. N.19: Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio. N.21: Así, cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo. N.22: Lo que hay que contemplar es el conjunto de su vida, su camino entero de santificación, esa figura que refleja algo de Jesucristo.  N.138: Los santos sorprenden, desinstalan, porque sus vidas nos invitan a salir de la mediocridad tranquila y anestesiante.

N.5: Beata María Gabriela Sagheddu, que ofreció su vida por la unión de los cristianos.

N.8: Santa Teresa Benedicta de la Cruz… «En la noche más oscura surgen los más grandes profetas y los santos. Sin embargo, la corriente vivificante de la vida mística permanece invisible. Seguramente, los acontecimientos decisivos de la historia del mundo fueron esencialmente influenciados por almas sobre las cuales nada dicen los libros de historia».

N.12: El «genio femenino» también se manifiesta en estilos femeninos de santidad… Podemos mencionar a santa Hildegarda de Bingen, santa Brígida, santa Catalina de Siena, santa Teresa de Ávila o santa Teresa de Lisieux. Pero me interesa recordar a tantas mujeres desconocidas u olvidadas…

N.20: La contemplación de estos misterios (de Cristo), como proponía san Ignacio de Loyola, nos orienta a hacerlos carne en nuestras opciones y actitudes (Ejercicios). (Ver N. 39 y 153 “la memoria agradecida… en su «Contemplación para alcanzar amor».

N.32: Santa Josefina Bakhita, quien fue «secuestrada y vendida como esclava a la tierna edad de siete años… Pero llegó a comprender la profunda verdad de que Dios, y no el hombre, es el verdadero Señor de todo ser humano, de toda vida humana».

N.46: San Francisco de Asís… escribió esto a san Antonio de Padua: «Me agrada que enseñes sagrada teología a los hermanos con tal que, en el estudio de la misma, no apagues el espíritu de oración y devoción».

N.49: Como enseñaba san Agustín, Dios te invita a hacer lo que puedas y a pedir lo que no puedas; o bien a decirle al Señor humildemente: «Dame lo que me pides y pídeme lo que quieras» (Confesiones)

N.52: San Juan Crisóstomo decía que Dios derrama en nosotros la fuente misma de todos los dones antes de que nosotros hayamos entrado en el combate  (Homilía). San Basilio Magno remarcaba que el fiel se gloría solo en Dios, porque «reconoce estar privado de la verdadera justicia y que es justificado únicamente mediante la fe en Cristo» (Homilía sobre la humildad).

N.72: Para santa Teresa de Lisieux «la caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los demás, en no escandalizarse de sus debilidades» (Manuscrito C). Ver N.145: « De pronto, oí a lo lejos el sonido armonioso de un instrumento musical… Luego posé la mirada en la pobre enferma, a quien sostenía. En lugar de una melodía, escuchaba de vez en cuando sus gemidos lastimeros […]. No puedo expresar lo que pasó por mi alma. Lo único que sé es que el Señor la iluminó con los rayos de la verdad… no podía creer en mi felicidad» (Manuscrito C).

N.96: Decía san Juan Pablo II que «si verdaderamente hemos partido de la contemplación de Cristo, tenemos que saberlo descubrir sobre todo en el rostro de aquellos con los que él mismo ha querido identificarse» (Novo millennio ineunte, 49).

N.102: San Benito… estableció que a todos los huéspedes que se presentaran en el monasterio se los acogiera «como a Cristo» y que a los pobres y peregrinos se los tratara «con el máximo cuidado y solicitud» (Regla)

N.106: Santo Tomás de Aquino …  « la misericordia, que socorre los defectos ajenos, es el sacrificio que más le agrada, ya que causa más de cerca la utilidad del prójimo» (II-II, q.30)

N.107: Santa Teresa de Calcuta: «Sí, tengo muchas debilidades humanas, muchas miserias humanas. […] Pero él baja y nos usa, a usted y a mí, para ser su amor y su compasión en el mundo… » (Cristo en los pobres).

N.117: San Juan de la Cruz proponía: «Sea siempre más amigo de ser enseñado por todos que de querer enseñar aun al que es menos que todos»… «Gozándote del bien de los otros como de ti mismo… Procura ejercitarlo más con los que menos te caen en gracia. Y sabe que si no ejercitas esto, no llegarás a la verdadera caridad ni aprovecharás en ella» (Cautelas). Ver N.141: … decía a un discípulo: estás viviendo con otros «para que te labren y ejerciten» (Cautelas). También, N.148: … recomendaba «procurar andar siempre en la presencia de Dios… de acuerdo con lo que le permitan las obras que esté haciendo» (Grados de perfección).

N.121: Cristo transmitió a santa Faustina Kowalska que «la humanidad no encontrará paz hasta que no se dirija con confianza a la misericordia divina» (Diario).

N.126: Ordinariamente la alegría cristiana está acompañada del sentido del humor, tan destacado, por ejemplo, en santo Tomás Moro, en san Vicente de Paúl o en san Felipe Neri.

N.141: En varias ocasiones la Iglesia ha canonizado a comunidades enteras que vivieron heroicamente el Evangelio o que ofrecieron a Dios la vida de todos sus miembros.

N.149: Para santa Teresa de Ávila la oración es «tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama» (Vida, 8,5)

N.152: El «peregrino ruso», que caminaba en oración continua, cuenta que esa oración no lo separaba de la realidad externa: «Cuando me encontraba con la gente, me parecía que eran todos tan amables como si fueran mi propia familia. […]» (Relatos).

N.155: (Bto) Carlos de Foucauld: «Apenas creí que Dios existía, comprendí que solo podía vivir para él» (Carta 14 agosto 1901).

N.162: El santo cura Brochero, «¿qué importa que Lucifer os prometa liberar y aun os arroje al seno de todos sus bienes, si son bienes engañosos, si son bienes envenenados?».

N.176: María … ella vivió como nadie las bienaventuranzas de Jesús. Ella es la que se estremecía de gozo en la presencia de Dios, la que conservaba todo en su corazón y se dejó atravesar por la espada…

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