Viernes 32ª semana Tiempo Ordinario (16 noviembre 2018)

De Corazón a corazón: 2Jn 4-9 (2Jn 4-9 (“El mandato que tenemos desde el principio… que nos amemos unos a otros”); Lc17,26-36 (“El día en que el Hijo del hombre se manifieste”)

Contemplación, vivencia, misión: En la balanza de Dios, sólo pesa la verdad y el amor. Él es el único capaz de rehacernos de nuevo con su misericordia. Todos los días son una venida de Cristo, que nos examina de amor, después de habernos perdonado y revestido de su mismo amor. Un día, esta venida será definitiva. Por esto vivimos “gozosos en la esperanza” (Rom 12,12). La propia identidad se descubre y se construye en la verdad de la donación. Entonces la vida es hermosa y merece vivirse. “Santa Josefina Bakhita, quien fue secuestrada y vendida como esclava a la tierna edad de siete años… llegó a comprender la profunda verdad de que Dios, y no el hombre, es el verdadero Señor de todo ser humano, de toda vida humana” (Gaudete et exsultate, n.32).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Nuestro “barro” en manos de Dios (que es buen “alfarero”) se va convirtiendo en una obra de artesanía y en un museo de la misericordia divina. María experimentó más que nadie esta obra salvífica, “redimida de un modo eminente, en atención a los futuros méritos de su Hijo” (LG 53).

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