Domingo 1º Adviento, Año C (2 diciembre 2019)

De Corazón a corazón: Jer 33,14-16("Haré brotar para David un germen justo… El Señor nuestra justicia"); 1Tes 3,12-4,2 ("Que se consoliden vuestros corazones con santidad irreprochable ante Dios Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo"); Lc 21,25-28.34-36 ("Verán venir al Hijo del hombre… Estad en vela")

Contemplación, vivencia y misión: Vivimos siempre a la “espera” de una nueva venida del Señor, descendiente de David, el “Hijo del hombre”, ya insertado en nuestra historia humana para cambiarla radicalmente con nuestra cooperación responsable. Nos comunica una vida sobreabundante en su amor divino y humano, que es participación en la santidad y vida divina. La historia se construye en las circunstancias sencillas de la vida ordinaria, forjada en el amor, gracias al Espíritu de amor que Dios ha derramado en nuestros corazones (cfr. Rom 5,5).

*Creer, esperar y amar, de camino con la Madre de Jesús: La acción del Espíritu Santo en María Virgen y Madre, fue peculiar (“el Espíritu Santo vendrá sobre ti”), pero es figura y anticipación de nuestra participación en la vida de Cristo. Nuestra vida ordinaria de “Nazaret” se hace fecunda por recibir y transmitir a Jesús. María es la figura y anticipación de la Iglesia, siempre de camino, creyendo, esperando y amando, porque viene el Señor para todos.

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