Miércoles semana 1ª Adviento (5 diciembre 2018)

De Corazón a corazón: Is 25,6-10 ("Enjugará el Señor las lágrimas de todos los rostros… nos alegramos por su salvación"): Mt 15,29-37 ("Los curó… Siento compasión de la gente")

Contemplación, vivencia, misión: Dios es siempre cercano, “más íntimamente presente que mi misma intimidad” (San Agustín). Jesús vive en sintonía con nuestra existencia concreta y asume nuestras preocupaciones y problemas. Una curación "momentánea" o un éxito pasajero, no llenan el corazón. Lo que llena de felicidad la vida es sentirse amado y acompañado por "Alguien" cuya razón de ser está impresa en su nombre: "Salvador" ("Jesús"). Desde el seno de María, ya antes de nacer, la biografía de Jesús es la nuestra. "La fe adquiere la forma del encuentro con una Persona a la que se confía la propia vida” (Benedicto XVI, Verbum Domini, n. 25).

*Creer, esperar y amar, de camino con la Madre de Jesús: Las palabras de Isaías (“el Señor enjugará las lágrimas”) moldearon el Corazón de María Niña. “La memoria del pueblo fiel, como la de María, debe quedar rebosante de las maravillas de Dios. Su corazón, esperanzado en la práctica alegre y posible del amor que se le comunicó, siente que toda palabra en la Escritura es primero don antes que exigencia” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.142).

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