Viernes semana 1ª Adviento (7 diciembre, S. Ambrosio)

De Corazón a corazón: Is 29,17-24 ("Verán los ojos de los ciegos… Los pobres volverán a alegrarse en el Señor"); Mt 9,27-31 ("Le siguieron dos ciegos gritando: «Ten piedad de nosotros»")

Contemplación, vivencia, misión: Jesús lleva a cumplimiento las esperanzas mesiánicas. No hay problema humano que no pueda ser iluminado por Jesús. El verdadero problema consiste en decidirse a abrir humildemente el corazón a su luz. La fe en Cristo da sentido, luz y fuerza a la vida. No existe una alegría mayor que la de abrir todos los días nuestra puerta al Señor que viene. Su luz es para todos sin excepción. “Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.3).

*Creer, esperar y amar, de camino con la Madre de Jesús: Cuando María, llevando en su seno a Jesús, proclamó “Dios ha hecho obras grandes en mí”, estábamos todos incluidos en ella por ser nuestra Madre. San Ambrosio deseaba que el "Magníficat" resonara en el corazón (alma) de todo creyente y de toda la Iglesia.

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