Martes después de Epifanía (8 enero 2019)

De Corazón a corazón: 1Jn 4,7-10 (“Dios es Amor… envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él…  propiciación por nuestros pecados”); Mc 6,34-44 (“Sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor… «Dadles vosotros de comer»”)

Contemplación, vivencia, misión: En la humanidad vivificante de Cristo se muestra el modo peculiar de amar que tiene Dios. Él ama dándose a sí mismo y asumiendo como propia la biografía de cada uno. La “compasión” de Jesús es la expresión humana y apasionada de su amor infinito. Jesús proclama su mensaje amándonos y compartiendo con nosotros todo lo que es. Así es Dios Amor, que quiere reflejarse en nuestra vida a imagen de la suya, para que podamos decir a todos: Dios te ama, Jesús ha venido para ti. Decirlo sin vivirlo, sería una contradicción.

*Creer, esperar y amar, dejarse sorprender como la Madre de Jesús: La “compasión” que experimenta y manifiesta Jesús es la “ternura de Madre” que los profetas atribuían a Dios (cfr. Is 49,14-15; 66,13). Es la “misericordia” cantada por María (Lc 1,60s), en la que podemos captar mejor este sentido materno de la compasión. En los santuarios, “ella sonríe dando consuelo” (Papa Francisco, 29.11.18).

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