Miércoles después de Epifanía (9 enero 2019)

De Corazón a corazón: 1Jn 4,11-18 (“Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros… el Padre envió a su Hijo, como Salvador del mundo… nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es amor”); Mc 6,45-52 (“¡Animo!, soy yo, no temáis”)

Contemplación, vivencia, misión: Continuamente descubrimos la novedad del amor, personificado en Cristo, el Hijo de Dios Amor hecho nuestro hermano. Cristo es siempre fiel al amor y no deja a nadie solo. El miedo a las cosas y a los acontecimientos humanos pierde su consistencia, cuando se descubre esta presencia amorosa de un Dios que lo llena todo. Jesús nos salva de nuestros miedos e inseguridades. Hemos conocido su amor a través de la creación, de la historia y especialmente a través de su misma vida y mensaje, como Palabra personal del Padre. La fe y la esperanza abren los oídos del corazón a la voz entrañable de quien continúa diciendo: “Soy yo”.

*Creer, esperar y amar, dejarse sorprender como la Madre de Jesús: “Su fe (de María) vive la alegría de la Anunciación, pero también pasa a través de la oscuridad de la crucifixión del Hijo, a fin de llegar hasta la luz de la Resurrección” (Benedicto XVI, 19.12.12)

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