Viernes después de Epifanía (11 enero 2019)

De Corazón a corazón: 1Jn 5,5-13 (“¿quien es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?); Lc 5,12-16 (“Señor, si quieres, puedes limpiarme… le tocó, y dijo: Quiero, queda limpio”)

Contemplación, vivencia, misión: La “vida nueva” es vida “en” Cristo, como participación en su misma filiación divina,; somos hijos en el Hijo. Todo lo que no lleva a esta vida nueva se convierte en lepra, ceguera, parálisis. La oración confiada y humilde es la clave para entrar en el Corazón de Cristo. Bastaría con sentirse pobre ante su mirada, pero confiando en su amor. Los “métodos” de oración sirven si ayudan a orar con “una sencilla mirada del corazón” (Santa Teresa de Lisieux).

*Creer, esperar y amar, dejarse sorprender como la Madre de Jesús: El “Magníficat” de María es ahora la oración y el canto de los “pobres”, que creen en Jesús, esperando y amando. “La Virgen María abre de par en par los brazos de su amor maternal para escuchar la súplica de cada uno y concederla” (Papa Francisco, 29/11/18).

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