Sábado después de Epifanía (12 enero 2019)

De Corazón a corazón: 1Jn 5,14-21 (“En esto está la confianza que tenemos en él: en que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha”); Jn 3,22-30(“He sido enviado delante de él… el amigo del novio, el que asiste y le oye, se alegra mucho con la voz del novio. Esta es, pues, mi alegría”)

Contemplación, vivencia, misión: La actitud auténtica del apóstol y amigo de Cristo consiste en no buscar su propio interés, sino sólo que Cristo sea conocido y amado. “Es preciso que él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30). Es el gozo de dar, dándose. Cuando se vive así, al apóstol no le falta nada de lo que verdaderamente necesita. La humanidad y la misma Iglesia sería un paraíso, si todos buscaran ser felices haciendo felices a los demás. La regla es sencilla, pero hoy no tiene fuerza “mediática”.

*Creer, esperar y amar, dejarse sorprender como la Madre de Jesús: La alegría, que María canta en el Magníficat, expresa su fe, confianza y amor. “Es mujer que camina con delicadeza y ternura de madre, se hace hospedar en la vida familiar, desata uno que otro nudo de los tantos entuertos que logramos generar, y nos enseña a permanecer de pie en medio de las tormentas” (Papa Francisco, 12,12.18).

 

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