BAUTISMO DEL SEÑOR, domingo 3º de Navidad , Año C (13 enero)

De Corazón a corazón: Is 42,1-4.6-7 (“Éste es mi elegido… no apagará la mecha que humea… Te he destinado a ser luz de las gentes”); Hech 10,34-38 (“A Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo… pasó haciendo el bien”); Lc 3,15-16.21-23 (“Os bautizará con Espíritu Santo y fuego… Tú eres mi Hijo amado”)

Contemplación, vivencia, misión: El Padre nos mira, nos ama y nos incluye a nosotros en Cristo (“mi Hijo amado”), porque Cristo asume nuestra vida y nuestro pecado, para transformarnos en él por participación en su misma vida. Así es la obra del Espíritu de amor, el mismo que guió toda la vida de Jesús. El bautismo es el inicio de un proceso hacia la perfección de la caridad, que repercute en toda la Iglesia y en toda la humanidad. “En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero … es un agente evangelizador” (Evangelii Gaudium, n.120). Es el camino comprometido de santidad y misión.

*Creer, esperar y amar, dejarse sorprender como la Madre de Jesús: Cristo “trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado” (Gaudium et Spes, 22)

Anuncios

Los comentarios están cerrados.