Miércoles semana cuarta Tiempo Ordinario (6 febrero, Stos Mártires de Japón)

De Corazón a corazón: Heb 12,4-7.11-15 ("El Señor corrige a quien ama como a hijo… Buscad la paz con todos y la santificación"); Mc 6,1-6 (En Nazaret: "¿No es éste el carpintero, el hijo de María?… Se escandalizaban de él… Recorría los pueblos enseñando")

Contemplación, vivencia, misión: Nazaret será siempre la quintaesencia del misterio de Jesús, escondido en su vida ordinaria y luego muerto en cruz. Es su misterio de "Pascua": “pasa” por “Nazaret” y por la cruz para llegar a la resurrección. “Los suyos” están llamados a “una vida escondida con Cristo en Dios” (Col 3,3). Ahí le siguieron los discípulos durante su vida pública, para compartir el mismo misterio, ya como “escándalo”: “el hijo de María”. Las estadísticas del apostolado se calibran por el peso de la cruz vivida en la fe confiada y enamorada, no por los números de nuestras calificaciones y baremos.

*Creer, esperar y amar, dejarse sorprender como la Madre de Jesús: Un título tan hermoso como el de “hijo de María”, se convirtió en un menosprecio por parte de quienes habían hecho de Dios un artículo de “quita y pon”. “La Madre de Dios nos ayuda: Madre que ha engendrado al Señor, nos engendra a nosotros para el Señor. Es madre y regenera en los hijos el asombro de la fe, porque la fe es un encuentro, no es una religión” (Papa Francisco 1.1.19).

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