Jueves semana cuarta Tiempo Ordinario (7 febrero 2019)

De Corazón a corazón: Heb 12,18-19.21-24 (“Os habéis acercado… a Jesús, Mediador de una nueva Alianza… en su sangre”); Mc 6,7-13 (“Los envió de dos en dos”)

Contemplación, vivencia, misión: La relación con el Señor se aprende de su cercanía; no nos deja solos, ni a sol ni a sombra. La misión nace del encargo de Cristo a “los suyos” y de la experiencia del encuentro con él. Este encuentro tiene lugar principalmente en su palabra viva, en su Eucaristía y en su “Iglesia” (su familia). Él está presente “en medio” de los hermanos y en los signos sacramentales que nos ha dejado. Todo es “precio” de su “sangre”, es decir, de su donación como Mediador del designio definitivo de amor de Dios sobre toda la humanidad.

*Creer, esperar y amar, dejarse sorprender como la Madre de Jesús: “Juan, al lado de María, está entre los primeros de la larga serie de hombres y mujeres que, desde los inicios de la Iglesia hasta el final, tocados por el amor de Dios, se sienten llamados a seguir al Cordero inmolado y viviente, dondequiera que vaya (cfr. Apo 14, 1‑5)" (San Juan Pablo II, Vita consecrata, n.23).

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