Lunes semana quinta Tiempo Ordinario (11 febrero, Lourdes, JM Enfermos)

De Corazón a corazón: Gen 1,1-19 (“Creó Dios los cielos y la tierra… y vio Dios que todo era bueno”); Mc 6,53-56 (“Cuantos tocaban la orla de su manto, quedaban sanos”)

Contemplación, vivencia, misión: El “principio” de la primera creación (Gen 1,1) remite al “principio” de la nueva creación en Cristo (cfr. Jn 1,1ss). Las creaturas son una voz de Dios que comienza a hablarnos de su Hijo. Todo es bueno, muy bueno, pero ningún don de Dios puede suplir a Dios. Todas las cosas son buenas, como hechuras que han tenido origen en el amor de Dios hacia el ser humano. Pero hay “algo” que ha roto la armonía de verdad y bondad existente en la creación: el egoísmo o pecado que desequilibra todo lo bueno. Y ahí tiene origen la enfermedad y la muerte. Pero lo que nunca hubiéramos podido imaginar, ha sucedido: Dios se ha hecho realmente hombre para compartir nuestra historia. “Tocarle” para sanar significa no dudar de su amor. Empezamos a curarnos cuando ayudamos a otros en su camino de curación.

*Creer, esperar y amar, dejarse sorprender como la Madre de Jesús: Aquel manto y aquella túnica de Jesús eran hechura de las manos de su Madre. Cada hilito entretejido había sido un acto de su amor materno para nosotros. “María, Salus infirmorum nos ayude a compartir los dones recibidos con espíritu de diálogo y de acogida recíproca, a vivir como hermanos y hermanas atentos a las necesidades de los demás, a saber dar con un corazón generoso, a aprender la alegría del servicio desinteresado” (Papa Francisco, Mensaje Enfermos 2019).

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