Miércoles semana 1ª de Cuaresma (13 marzo 2019)

De Corazón a corazón: Jon 3,1-10 ("Vete a Nínive… proclama el mensaje… Los ninivitas creyeron e Dios") ; Lc 11,29-32 ("No se les dará otra señal que la de Jonás")

Contemplación, vivencia, misión: En Jesús encontramos “visiblemente” la ternura y compasión materna de Dios. ¿Qué mejor señal de la presencia amorosa de Dios en la historia, como es su Hijo crucificado y resucitado? Nuestra historia ha comenzado a recuperar su orientación y su sentido definitivo. Creer es "abrirse" y entrar en comunión con Jesús, adherirse a su persona y mensaje, conocerle amando, participar con él de la vida divina. Toda persona es recuperable y todo situación humana se puede cambiar. A luz del crucificado, ya resucitado, los acontecimientos no son irreversibles. Basta con sembrar amor para recoger amor.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: La fe de María (cfr. Lc 1,45) consiste en conocer amando y en adherirse de corazón a los planes de Dios, sin sobreponer los propios baremos a su misericordia. “Siempre llama la atención la fuerza del ‘sí’ de María, Joven. La fuerza de ese «hágase» que le dijo al ángel. Fue una cosa distinta a una aceptación pasiva o resignada” (Papa Francisco, JMJ 26 eero 2019).

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